Cultura
Tacuarembó se une al movimiento cosplay :“El arte de vivir los personajes”

Por Tito Espinosa|
Hacer un cosplay es vestir un traje de un personaje ficticio ya sea del cine, anime, libros, manga e interpretarlo en algún evento temático, sesión fotográfica o también para competir en un concurso. Un cosplay no es tener un disfraz, ya que son mucho más elaborados, que nacen a través de un personaje que inspire, ya sea producto de una conexión especial con este, o que también deja mostrar otra parte de tu propia personalidad.
El cosplay como manifestación cultural, comenzó en la década de los 70s en Japón, para luego ir llegando a todo el mundo. En Uruguay es notable su crecimiento, la cantidad de personas que participan en este arte, que engloba a jóvenes y adultos. Un evento puntual y que atrae anualmente a muchos participantes o cosplayers es el Montevideo Comics. Este evento es considerado hoy, incluso, de interés ministerial por Presidencia de la República, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Educación y de Cultura y Uruguay Natural.
Marcelo Castro, de profesión bombero y adiestrador canino, organiza eventos de cosplayers en varios departamentos. Castro estuvo el pasado fin de semana en la ciudad, tanto en un baile de matiné organizado por la discoteca Centauro como en el cine Movie Club Tacuarembó, junto a varios cosplayers que llegaron de otros departamentos.
“Esto es un multiverso para todas las edades, hemos crecido con los comics, y está muy bueno por la parte lúdica. Porque cuando se arman las convenciones, que queremos ahora en noviembre en Tacuarembó, es integrar la parte dibujo, de escritura, videojuegos, juego de mesas y pasarela de cosplay”, dijo el organizador de eventos cosplayers, Marcelo Castro.
El cosplayers, además explicó que “queremos más allá de los cómics y de los animes, es es llegar en las juventudes, en los niños y adolescentes”, además, resaltó que “los niños deberían de leer más cómics, porque la lectura crea su imaginación”.
En Tacuarembó de a poco aparecen cosplayers, personas que como bien explicamos al comienzo, se dedican a interpretar con trajes, maquillajes y actuaciones muy fieles a personajes ficticios. El artista tacuaremboense Odalis Sosa, tiene muchos años de experiencia realizando interpretaciones de personajes como Chaplin, Willy Wonka y el Joker.
“Este es el primer movimiento cosplay de revelación en Tacuarembó, con chicos que nos visitan de Rivera, con Marcelo Cosplay que viene de capital. Estamos en el Movie Club para mostrar esto que es una costumbre en distintas ciudades. En Tacuarembó no hay antecedentes de esto, estaría bueno que se despliegue más gente en el cosplay”, dijo Odalis Sosa.
Sosa explicó que su personaje el Joker le “ha dado muchas satisfacciones en distintos lugares” principalmente en Punta del Este. “Lo voy a interpretar el año que viene al Joker porque se estrena la segunda parte con el mismo actor, Joaquin Phoenix, que de compañera tiene a Lady Gaga que encarna a Harley Quinn”, adelantó Odalis Sosa.
En cuanto a la preparación y el tiempo dedicado para realizar un cosplay, Sosa reconoció que “realiza personajes que solo le gustan a él, porque es un trabajo”, Sosa además dijo que le “han querido pagar para hacer otros tipos de personajes pero no los hizo porque no le gustan”. El artista explicó que lo sabe todo del personaje que interpreta, como pasajes de la película, porque como sentenció: “Hay que vivir el personaje”.


Cultura
Pueblo Chico: Un viaje al corazón del absurdo y la esperanza

Función Despedida: Viernes 19 de Junio| Teatro Escayola| Entradas en Tickantel
Tras el éxito de su temporada 2025, donde agotó cuatro funciones en el Teatro Escayola, regresa Pueblo Chico. La obra escrita y dirigida por Natalia Soboredo, con música original de Federico Cáceres y un elenco 100% tacuaremboense, se presenta este viernes 19 de junio en una única función de despedida.
Un astillero sin agua y un mar invisible
Pueblo Chico es una comedia dramática que fusiona con maestría elementos del teatro del absurdo y el realismo mágico.
La trama nos sumerge en la particular vida de la familia Campomar, un grupo de personajes entrañables y obstinados que habitan un rincón del mundo donde la realidad se moldea al capricho de un sueño ancestral. En el centro de esta peculiar existencia se encuentra Don Jaimecito, cuya fe inquebrantable en la llegada de un mar prometido por su difunto abuelo (quien sigue marcando el rumbo desde su retrato) da sentido a un astillero… que no tiene agua.
La aparente normalidad se rompe con la llegada de Camilo Buenaparte, un forastero enfocado en los negocios y la lógica que, tras quedar varado por un desperfecto en su auto, se ve forzado a convivir con la familia. Esta convivencia obligada difumina lentamente las líneas entre la cordura del mundo exterior y el peculiar e hipnótico encanto de Pueblo Chico.
La obra explora con un humor absurdo e irónico la colisión entre la esperanza innegociable y la cruda realidad. Nos invita a reflexionar sobre el peso de los legados familiares, la lucha por la supervivencia y la extraña belleza del aislamiento. Es un recordatorio de que, a veces, la verdad más profunda no se ve, sino que se siente, y que la persistencia en un sueño, por más descabellado que parezca, puede ser la única forma de habitar el mundo.
Identidad local y trayectoria en escena
La dirección está a cargo de Natalia Soboredo, dramaturga, actriz y docente con una vasta trayectoria, referente clave del teatro local e impulsora de la producción cultural independiente en la región (detrás de iniciativas como Tacua Noise). Formada originalmente en el mítico grupo Arlequín, la directora propone un lenguaje escénico honesto y crudo. El espectáculo cuenta, además, con la participación especial del reconocido William Soboredo y un elenco compuesto íntegramente por talentos de Tacuarembó.
La puesta en escena destaca por una fuerte expresividad física y un diseño sonoro único: la atmósfera emocional está tejida por la música original compuesta y grabada especialmente por Federico Cáceres.
Ficha Técnica y Artística
● Dramaturgia y Dirección: Natalia Soboredo
● Actúan: Mayra Bordagorry, Matías Camacho, Sebastián Coelho, Claudia Pedrozo y Pablo Vera
● Participación Especial: William Soboredo
● Música Original (Compuesta y grabada): Federico Cáceres
● Fotografía: Vanessa Bulmini
Contacto de Prensa:
● Nombre: Natalia Soboredo
● Teléfono / WhatsApp: 099275502
● Email: nataliandreasoboredo@gmail.com
Cultura
La cultura del norte está de fiesta: el Teatro Escayola celebra 135 años de historia, arte e identidad

Hoy, 31 de mayo, no es una fecha cualquiera para el patrimonio del norte uruguayo. Se conmemora un nuevo aniversario de la fundación del Teatro Escayola, un gigante arquitectónico que ha sabido desafiar el paso del tiempo y consolidarse como uno de los centros culturales más emblemáticos del país. Según los datos históricos detallados en la Gacetilla del propio teatro, la historia de este recinto es, por definición, una muestra de audacia decimonónica.
Corría el año 1891 y Tacuarembó ni siquiera era la ciudad que conocemos hoy; era la Villa San Fructuoso, un asentamiento de apenas unos miles de habitantes. En ese contexto de calles de tierra y carretas, el coronel Carlos Escayola —figura clave de la historia local y popularmente reconocido por su vínculo con la historia de Carlos Gardel— impulsó una verdadera quijotada: levantar un teatro de primer nivel.
Lo singular de este edificio es que nació rompiendo todos los moldes de la época. En una comunidad pequeña, antes de que la villa contara siquiera con edificios institucionales clave como la Intendencia o la Catedral, ya se erigía esta joya inspirada en los grandes modelos europeos. El ambicioso proyecto fue diseñado por el ingeniero francés Víctor L’Olivier y construido por la empresa de José Mazuchelli, convirtiéndose rápidamente en el epicentro del encuentro social y cultural para toda la región. Basta mirar los registros de la época para entender el impacto visual y social: el paisaje urbano mutó radicalmente, pasando de ser una villa con terrenos en plena cimentación a principios de 1891, a lucir una deslumbrante fachada donde la sociedad local se agolpaba para las grandes veladas hacia finales del mismo año.
Como toda gran leyenda cultural, el Escayola también conoció las sombras y logró la hazaña de ser testigo y protagonista a lo largo de tres siglos: nació a fines del siglo XIX, atravesó el siglo XX y hoy se proyecta con fuerza en pleno siglo XXI. Tras largas décadas de esplendor, el edificio atravesó duros y prolongados períodos de cierre y deterioro que amenazaron con borrar su legado. Sin embargo, los pueblos que cuidan su memoria no dejan morir sus templos. El 19 de abril de 2024, el Teatro Escayola volvió a abrir sus puertas de par en par. Totalmente restaurado y reconvertido en un teatro público, recuperó su lugar vibrante dentro de la vida cultural de Tacuarembó y de todo el Uruguay.
Celebrar los 135 años de este espacio no es solo conmemorar ladrillos, mármoles y molduras; es celebrar la identidad profunda de una tierra notablemente fértil para el arte. El teatro forma parte de una identidad cultural profundamente ligada al territorio, donde flotan los nombres, relatos y figuras fundamentales de la cultura uruguaya. Por sus historias y alrededores caminan el mito de Carlos Gardel, la poesía de Circe Maia, la literatura de Tomás de Mattos y la música de Eduardo Darnauchans, entre tantos otros creadores vinculados a Tacuarembó. Hoy, el Centro Cultural Escayola —ubicado en la clásica dirección de 25 de Mayo 163— vuelve a consolidarse tal como lo soñaron sus fundadores: como un espacio vivo de encuentro, memoria y creación, recordándonos que el patrimonio no es una foto fija del pasado, sino el corazón latente de nuestra identidad colectiva.
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Cultura
Tacuarembó celebra el Mes del Libro con poesía performática y el lanzamiento de un sello editorial propio

La Dirección General de Educación y Cultura presentó una variada agenda de actividades que busca descentralizar la literatura y brindar oportunidades históricas de publicación a los escritores locales.
La Intendencia Departamental de Tacuarembó, a través de su Dirección General de Educación y Cultura, dio a conocer una serie de actividades planificadas para extender la celebración del Día del Libro durante todo el mes. El programa, diseñado para captar a distintos públicos y dinamizar la escena cultural de la región, incluye propuestas que van desde la interpretación artística en vivo hasta la creación de herramientas concretas para el desarrollo de los autores locales.
La agenda comenzará este sábado 23 a partir de las 17:45 horas en la Sala Brocco con la llegada de «Poeta soporta poeta», un reconocido ciclo de poesía performática con amplia trayectoria en Montevideo. Esta propuesta se caracteriza por llevar la poesía más allá del texto impreso, fusionándola con la expresión corporal, la voz y una energía particular que transforma la lectura en una verdadera interpretación escénica. El evento contará con la participación de tres duplas compuestas por seis poetas en total.
La jornada del sábado también tendrá un fuerte componente musical y literario. El grupo local “Incluso si es un susurro soviético”, liderado por Natalia Sobredo, estará a cargo de la música en vivo, mientras que se presentarán formalmente dos libros de poesía: “La hija pródiga”, de la autora tacuaremboense Rocío Medina —quien recientemente integró la delegación uruguaya en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires junto a figuras como Fernando Cabrera—, y «Cuánta fe se necesita para sostener un cuerpo», de Ailyn Curvelo. Como cierre de la actividad, se habilitará un espacio de micrófono abierto para que todos los asistentes interesados puedan leer, intercambiar y participar activamente.
El hito central de las celebraciones ocurrirá el próximo 26 de mayo, coincidiendo con el Día del Libro. En un acto junto al Intendente Departamental, se realizará el lanzamiento oficial de “Ediciones Intendencia Departamental de Tacuarembó”, una iniciativa que las autoridades califican como un episodio de gran relevancia histórica para las políticas culturales de la región.
Este nuevo sello editorial estatal nace con el objetivo de financiar y promover las obras de escritores locales, tanto emergentes como aquellos con años de trayectoria que no han logrado publicar en áreas literarias, académicas o de divulgación. Las autoridades señalaron que la iniciativa busca derribar las barreras económicas de las ediciones de autor y responder a las limitaciones del mercado editorial tradicional, tanto grande como independiente, que muchas veces prioriza únicamente a autores consagrados por criterios de rentabilidad financiera.
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