Cultura
La Biblioteca Municipal de Tacuarembó cuenta con 50.000 libros y revistas

Por Tito Espinosa|
La Biblioteca Municipal “Sara de Ibáñez” ubicada en la Casa de la Cultura de Tacuarembó, cuenta con una enorme oferta de libros de varios géneros literarios. En total, según los funcionarios de la misma, se estima que alberga unos 50.000 libros. Al acceder a la sala, se destaca a simple vista que es un lugar muy bien acondicionado, tanto en el mobiliario como en lo estético, ya que hay imágenes de ilustres escritores del departamento.
Desde la gestión de la biblioteca, vemos que se busca adaptarse a los tiempos actuales, podemos apreciar que hay buena cantidad de computadoras, que sirven a los lectores como herramienta de lectura y de consultas. Otro punto a resaltar es la Biblioteca de Tacuarembó, la misma tiene libros de los escritores tacuaremboenses, un ejemplo de ello, es el libro de Ramón González de nombre “Tacuarembó”, publicado en 1939, que se cree que es el más antiguo en la biblioteca de un escritor de estas tierras. También hay libros de historia de nuestro departamento del autor Dardo Ramos, publicados en la década de los 70s, interesantes libros de registros de obras institucionales de la época, algunos incluso con fotografías de comienzos del siglo XX.
Asimismo, hay secciones dedicadas a la tradición, al tango, a la figura de Carlos Gardel y también otra a los libros infantiles. Este trabajo periodístico es una invitación para los lectores, a los estudiantes e investigadores. Se cuenta con un buena biblioteca en la ciudad, que merece ser mejor utilizada y difundida. Nuestro medio entrevistó al coordinador de la biblioteca, Karin Di Castro, donde nos detalló más sobre el funcionamiento de la misma.
-¿La biblioteca tiene un campo temático que destaca sobre otros o es más universal?
Esta es una biblioteca que tiene un montón de años, es la central de nombre Sara de Ibáñez, después hay otras bibliotecas satélites que están dentro de los Centros de Barrios, Juntas Locales y Municipios, que en total son 16 bibliotecas.
-¿Y a nivel nacional esta biblioteca es parte de un sistema más general?
Trabajamos en coordinación con la Biblioteca Nacional pero no es que seamos parte. La Biblioteca Nacional nos apoya con perfeccionamiento, por ejemplo, con la digitalización, sobre todo con nuevos programas de control de inventarios de libros y clasificación.
-¿Cómo se trabaja con las editoriales, una vez que sale un libro de un autor reconocido, ese llega a esta biblioteca?
Nosotros nos nutrimos de compras excepcionales pero sobre todo de donaciones. De hecho, hemos recibido donaciones muy importantes de entre 3.000 y 5.000 libros de personas que han tenido bibliotecas toda su vida, ahora nos llegó una donación de una antropóloga. Otro ejemplo, es la donación de la doctora Marnels Ferreira, que hizo una donación de la vieja biblioteca de sus tías.
-¿Y cuál es el número de libros que cuenta la biblioteca?
Se estima que son 50.000 libros, pero estamos en un proceso de inventariado. Entre libros y revistas debe andar por esa cifra que te mencioné.
-¿Cuál es el perfil de las personas que vienen a leer aquí o a levantar libros?
Esto era en un principio una biblioteca de solo lectura, es decir, había muchas personas que venían a buscar libros de novela, best seller, etc y ahora vienen personas que tienen un área de estudio. Sobre estos últimos, hay personas en el área de Formación Docente, porque hay libros muy importantes en todos los niveles y áreas de estudios.
-Sobre las primeras ediciones, las más antiguas: ¿ Las resguardan en algún lugar?
Bueno, hay libros que no se prestan. Solo se los pueden usar en sala pero no salen de este lugar. Acá tenemos la Biblioteca Tacuarembó que es una biblioteca patrimonial, tiene ese nivel porque tiene los registros de los escritores de Tacuarembó, y a partir de eso, el documento que queda a partir de cada edición. Está abierta a todos los escritores de Tacuarembó que quieran traer sus libros para que quede como registro permanente.
¿Recuerda cuál es el libro más antiguo que se tenga de un escritor tacuaremboense en esta biblioteca?
Sí, el de Ramón González que es uno de los escritores más viejos que tenemos en Tacuarembó. Pero eso es un tema de investigación, acá en la biblioteca necesitamos una mejora de gestión y de funcionamiento, para nutrir a la biblioteca de los elementos necesarios. Porque para hacer una adecuada biblioteca tendría que haber personal con nivel terciario, es decir, cada biblioteca debe tener su bibliotecario. Hoy como la biblioteca ha pasado a segundo plano por la pantalla y google.



-Igual, yo por experiencia propia prefiero leer desde el libro. Creo que uno aprende mejor, empezando a descansar más la vista, y desde lo psicológico da la impresión que estás agarrando el conocimiento de las manos.
Sí, es que los viejos lectores como nosotros, notamos con el tiempo la diferencia de la población, por ejemplo al escribir. La ortografía mejora y la comprensión lectora. El libro es un documento, es una historia que una persona se dedicó a contar, que va a tener tantas interpretaciones como lectores.
¿Los jóvenes vienen a leer a la biblioteca?
Sí, y vienen mucho. Es más, cuando entré hace 2 años, vine con el objetivo de impulsar a las bibliotecas. Aquí hay un área de lectura juvenil, infantil y la más vieja. Van desde libros de guerras hasta de autoayuda. Pero como te decía antes, en función de la juventud, incorporamos un área digital con computadoras. Las computadoras han sido donaciones de ANTEL y de otras instituciones como LUMIN.
-Si un ciudadano quiere hacer una donación de libros. ¿Qué trámite debe hacer?
Toda donación de libros debe tener un proceso de cuarentena por las enfermedades de los libros. Los libros tienen hongos, tiene un insecto llamado Pez de Plata que se los comen, de hecho, ese insecto puede destruir una colección entera.
-Como encargado de la biblioteca, ¿cuál es el horizonte de tu gestión?
Es adecuarme a los tiempos que vivimos. No puedo dejar de reconocer que la pantalla llegó para quedarse pero, es un complemento. Mi fundamento es tener por un lado la pantalla y por el otro el libro, creo que por ahí vamos bien.
Portal del Norte.


Cultura
Tacuarembó revive el mito: el Teatro Escayola se viste de gala para homenajear a Carlos Gardel

El próximo 24 de junio, Uruguay celebrará una vez más el Día de Carlos Gardel, una fecha cargada de simbolismo e identidad cultural para la región rioplatense. En este marco, el histórico Teatro Escayola de Tacuarembó anunció el lanzamiento de una grilla de actividades especiales y gratuitas, diseñadas para abrir las puertas a la comunidad y profundizar en el eterno legado del máximo exponente del tango.
Esta conmemoración responde a lo establecido por la Ley N.º 16.742, una normativa nacional que impulsa la difusión de la obra de Gardel y reconoce su invaluable aporte a la cultura. Fiel a este mandato, el teatro local ha estructurado una propuesta que combina las artes escénicas con la investigación histórica y el turismo cultural.
El plato fuerte de la programación artística será la presentación de “Gardel en Misterio”, una obra breve concebida por la creadora Natalia Machado. La puesta en escena se desarrollará de forma íntima en el foyer del teatro, utilizando el formato de microescena. Según explicaron desde la organización, la pieza busca abordar la figura del “Mago” desde una perspectiva de profunda admiración, explorando aquellos enigmas y mitos que, a casi un siglo de su partida, siguen cautivando a investigadores y fanáticos de todo el mundo. De manera complementaria, el Escayola ofrecerá visitas guiadas especiales. Estos recorridos no solo permitirán a los asistentes admirar la arquitectura del restaurado edificio, sino que funcionarán como un viaje en el tiempo para desentrañar el arraigado vínculo histórico que une a Carlos Gardel con el departamento de Tacuarembó, un lazo clave para la identidad local.
En los últimos años, el Teatro Escayola busca reafirmarse como un difusión del patrimonio tanguero. Entre sus propuestas más recientes destacan las dos ediciones del Festival de Tango Carlos Gardel, un evento que movilizó a más de 80 músicos y bailarines en escena, además de propiciar conversatorios académicos orientados a rescatar la memoria colectiva. Con estas actividades, el Teatro Escayola no solo rinde tributo al mito que cada día “canta mejor”, sino que reafirma el orgullo de Tacuarembó como custodia de una parte fundamental de la historia artística del Río de la Plata. Se espera una alta concurrencia de vecinos y turistas para una jornada donde la nostalgia, la música y la identidad se darán la mano.
Portal del Norte
Cultura
Pueblo Chico: Un viaje al corazón del absurdo y la esperanza

Función Despedida: Viernes 19 de Junio| Teatro Escayola| Entradas en Tickantel
Tras el éxito de su temporada 2025, donde agotó cuatro funciones en el Teatro Escayola, regresa Pueblo Chico. La obra escrita y dirigida por Natalia Soboredo, con música original de Federico Cáceres y un elenco 100% tacuaremboense, se presenta este viernes 19 de junio en una única función de despedida.
Un astillero sin agua y un mar invisible
Pueblo Chico es una comedia dramática que fusiona con maestría elementos del teatro del absurdo y el realismo mágico.
La trama nos sumerge en la particular vida de la familia Campomar, un grupo de personajes entrañables y obstinados que habitan un rincón del mundo donde la realidad se moldea al capricho de un sueño ancestral. En el centro de esta peculiar existencia se encuentra Don Jaimecito, cuya fe inquebrantable en la llegada de un mar prometido por su difunto abuelo (quien sigue marcando el rumbo desde su retrato) da sentido a un astillero… que no tiene agua.
La aparente normalidad se rompe con la llegada de Camilo Buenaparte, un forastero enfocado en los negocios y la lógica que, tras quedar varado por un desperfecto en su auto, se ve forzado a convivir con la familia. Esta convivencia obligada difumina lentamente las líneas entre la cordura del mundo exterior y el peculiar e hipnótico encanto de Pueblo Chico.
La obra explora con un humor absurdo e irónico la colisión entre la esperanza innegociable y la cruda realidad. Nos invita a reflexionar sobre el peso de los legados familiares, la lucha por la supervivencia y la extraña belleza del aislamiento. Es un recordatorio de que, a veces, la verdad más profunda no se ve, sino que se siente, y que la persistencia en un sueño, por más descabellado que parezca, puede ser la única forma de habitar el mundo.
Identidad local y trayectoria en escena
La dirección está a cargo de Natalia Soboredo, dramaturga, actriz y docente con una vasta trayectoria, referente clave del teatro local e impulsora de la producción cultural independiente en la región (detrás de iniciativas como Tacua Noise). Formada originalmente en el mítico grupo Arlequín, la directora propone un lenguaje escénico honesto y crudo. El espectáculo cuenta, además, con la participación especial del reconocido William Soboredo y un elenco compuesto íntegramente por talentos de Tacuarembó.
La puesta en escena destaca por una fuerte expresividad física y un diseño sonoro único: la atmósfera emocional está tejida por la música original compuesta y grabada especialmente por Federico Cáceres.
Ficha Técnica y Artística
● Dramaturgia y Dirección: Natalia Soboredo
● Actúan: Mayra Bordagorry, Matías Camacho, Sebastián Coelho, Claudia Pedrozo y Pablo Vera
● Participación Especial: William Soboredo
● Música Original (Compuesta y grabada): Federico Cáceres
● Fotografía: Vanessa Bulmini
Contacto de Prensa:
● Nombre: Natalia Soboredo
● Teléfono / WhatsApp: 099275502
● Email: nataliandreasoboredo@gmail.com
Cultura
La cultura del norte está de fiesta: el Teatro Escayola celebra 135 años de historia, arte e identidad

Hoy, 31 de mayo, no es una fecha cualquiera para el patrimonio del norte uruguayo. Se conmemora un nuevo aniversario de la fundación del Teatro Escayola, un gigante arquitectónico que ha sabido desafiar el paso del tiempo y consolidarse como uno de los centros culturales más emblemáticos del país. Según los datos históricos detallados en la Gacetilla del propio teatro, la historia de este recinto es, por definición, una muestra de audacia decimonónica.
Corría el año 1891 y Tacuarembó ni siquiera era la ciudad que conocemos hoy; era la Villa San Fructuoso, un asentamiento de apenas unos miles de habitantes. En ese contexto de calles de tierra y carretas, el coronel Carlos Escayola —figura clave de la historia local y popularmente reconocido por su vínculo con la historia de Carlos Gardel— impulsó una verdadera quijotada: levantar un teatro de primer nivel.
Lo singular de este edificio es que nació rompiendo todos los moldes de la época. En una comunidad pequeña, antes de que la villa contara siquiera con edificios institucionales clave como la Intendencia o la Catedral, ya se erigía esta joya inspirada en los grandes modelos europeos. El ambicioso proyecto fue diseñado por el ingeniero francés Víctor L’Olivier y construido por la empresa de José Mazuchelli, convirtiéndose rápidamente en el epicentro del encuentro social y cultural para toda la región. Basta mirar los registros de la época para entender el impacto visual y social: el paisaje urbano mutó radicalmente, pasando de ser una villa con terrenos en plena cimentación a principios de 1891, a lucir una deslumbrante fachada donde la sociedad local se agolpaba para las grandes veladas hacia finales del mismo año.
Como toda gran leyenda cultural, el Escayola también conoció las sombras y logró la hazaña de ser testigo y protagonista a lo largo de tres siglos: nació a fines del siglo XIX, atravesó el siglo XX y hoy se proyecta con fuerza en pleno siglo XXI. Tras largas décadas de esplendor, el edificio atravesó duros y prolongados períodos de cierre y deterioro que amenazaron con borrar su legado. Sin embargo, los pueblos que cuidan su memoria no dejan morir sus templos. El 19 de abril de 2024, el Teatro Escayola volvió a abrir sus puertas de par en par. Totalmente restaurado y reconvertido en un teatro público, recuperó su lugar vibrante dentro de la vida cultural de Tacuarembó y de todo el Uruguay.
Celebrar los 135 años de este espacio no es solo conmemorar ladrillos, mármoles y molduras; es celebrar la identidad profunda de una tierra notablemente fértil para el arte. El teatro forma parte de una identidad cultural profundamente ligada al territorio, donde flotan los nombres, relatos y figuras fundamentales de la cultura uruguaya. Por sus historias y alrededores caminan el mito de Carlos Gardel, la poesía de Circe Maia, la literatura de Tomás de Mattos y la música de Eduardo Darnauchans, entre tantos otros creadores vinculados a Tacuarembó. Hoy, el Centro Cultural Escayola —ubicado en la clásica dirección de 25 de Mayo 163— vuelve a consolidarse tal como lo soñaron sus fundadores: como un espacio vivo de encuentro, memoria y creación, recordándonos que el patrimonio no es una foto fija del pasado, sino el corazón latente de nuestra identidad colectiva.
Portal del Norte
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