policiales
Jhon Saravia: “Todos los objetos de hurtos terminan en una boca”

Por Tito Espinosa|
Portal del Norte entrevistó al jefe de Policía de Tacuarembó, Jhon Richard Saravia, este nos recibió en la mañana del 13 de noviembre en su oficina ubicada en la esquina de la calle 18 de Julio y Joaquín Suarez. La Jefatura es un lugar amplio, vemos estandartes que representan a las fuerzas policiales del estado uruguayo, además, fotografías de los jefes de policía a lo largo de todo el pasado siglo XX hasta nuestros días. Tiene largos pasillos así como lo son sus oficinas. Indudablemente el edificio indica autoridad y orden por donde se lo vea. Nuestro entrevistado asumió su cargo en Tacuarembó en el año 2020, su gestión ha tenido un trabajo importante contra el delito en sus diferentes aspectos. En la entrevista se nos presenta como un gestor con una mirada integral respecto al trabajo de la seguridad pública, además de moderna en relación al tratamiento de los delitos, como lo son el uso de las nuevas tecnologías, y operaciones complejas coordinadas con otros departamentos.
-¿Cuál es su carrera como oficial de policía y el haber llegado a esta instancia de ser Jefe de Policía de Tacuarembó?
Soy oriundo del departamento de Treinta y Tres, específicamente de Santa Clara de Olimar. Tengo 52 años de edad, todos mis estudios los cursé en un pueblo del interior, una vez con secundaria completa puede acceder a las bases para ingresar a la Escuela de Policía. Para nosotros, en aquella época, estamos hablando de la década los años 80s, era prácticamente un sueño irrealizable viajar desde el interior hasta la capital para estudiar.
Pero, pese a todas las dificultades logramos viajar a la Escuela de Policía, dar los exámenes, pasar por todos esos periodos que fueron bien complejos, el estar en la capital, lugar que era hasta a veces hostil por el desconocimiento que uno tenía. Los años de formación profesional los hice en San Ramón y el último en Montevideo, donde egresé en el año 1991 como Oficial de Policía, fui destinado a la Guardía Republicana, llegué a ser jefe de la Guardia de Coraceros. Después tuve un pasaje en la Jefatura de Montevideo en la Mesa Central de Operaciones. Es decir, de pasar a trabajar con caballos para controlar disturbios civiles, pasé a manejar toda la tecnología aplicada a la seguridad pública. Posteriormente, fui convocado para ser subjefe de San José y el ministro Larrañaga nos convocó para venir a Tacuarembó y desde el año 2020 hasta la fecha estamos aquí como jefe de Policía.
-¿Con qué realidad en materia de seguridad se topó cuando vino a Tacuarembó? ¿Tiene características similares a otros departamentos del interior?
Cuando hablamos de seguridad, si bien hay una visión nacional, la agenda de criminalidad de todo el país que todo el mundo tiene a través del observatorio del Ministerio del Interior, cada departamento tiene su particularidad. No solo por la idiosincrasia del departamento en sí, también los factores en sí que inciden en la criminalidad. El escenario es distinto, la población varía dependiendo del lugar, Tacuarembó tiene complejidades con lo que tiene que ver el escenario, es el departamento más grande en cuanto a extensión territorial. Pese a que la población (cerca de 100.000 hab) que viven en todo el departamento, no obstante eso influye en la criminalidad.
Un departamento con una extensa territorialidad habla de una extensa caminería, que por un lado favorece la relación entre los pueblos y las personas, pero también tiene una afectación en la criminalidad. En este escenario permea el delito por la cercanía que tenemos con Rivera, un lugar con complejidades, y que nosotros tenemos que estar desarrollando barreras vinculadas principalmente a los delitos del narcotráfico. Pero cuando asumimos el cargo en 2020 en realidad, nosotros hicimos una transición con el jefe anterior, es decir, venimos con una realidad que conocíamos y con un proyecto de cambio organizacional importante que se empezó a instrumental en el 2020 y que continúa.
La realidad era compleja en el año 2019 en lo que tiene que ver a los índices delictivos, eso a nivel nacional y no escapaba a nivel departamental. En principio en 2020 empezamos a comparar los índices, la criminalidad, pero la pandemia sin lugar a dudas realizó una afectación importante, se afectó la realidad territorial y eso también tuvo una afectación en la criminalidad. Entonces pasamos el 2020 con una realidad al igual que el 2021, pero en el 2022 ya retomamos una normalidad en todos los aspectos y ya nos comparamos con el año pasado. ¿Cuál es el delito que más nos afecta? Por supuesto que toda la gama, nosotros trabajamos con los delitos contra la propiedad, el hurto, la rapiña, el homicidio, la violencia doméstica y el abigeato. Si bien hay otros delitos, esos son los que marcan la agenda en cuanto a los aspectos cuantitativos de la realidad de la criminalidad del departamento.
En lo que refiere al narcotráfico, se puede encerrar muchas bocas de drogas, se puede imputar a muchas personas, podemos desarticular muchas organizaciones criminales. Pero si uno no trabaja con el adicto, con la persona que consume, que forman parte de ese ciclo que es el narcotráfico, vamos a seguir trabajando sobre lo mismo y en ese círculo vicioso en el cual no sabemos salir. No hay una solución global a nivel del narcotráfico pero debemos trabajar con algunos quintiles poblacionales que son importantes. Creo que debemos ir por la población más joven, por los niños y los adolescentes para mitigar los efectos.
-Tengo buena relación con varios policías y estos coinciden en que el Estado hace un gran esfuerzo cuando incluso las personas están en prisión y se trata de rehabilitarlos e insertarlos a la sociedad. Y cuando estos salen a la sociedad no se les da la oportunidad de ingresar a un trabajo, y si están en un trabajo recaen en las drogas. ¿Usted ve eso como algo difícil de lograr?
Es cierto, pero hay acciones que se están logrando. Una de las acciones va de la mano de la rehabilitación. El Instituto Nacional de la Rehabilitación (INR) ha trabajado en políticas. Esta unidad, la N°26 en Tacuarembó es una de las unidades que son ejemplos a nivel nacional en lo que tiene que ver en las políticas que se desarrollan. De nada vale como trabajamos en la represión del delito o en la prevención, si después esas personas que son imputadas van a lugares donde hay hacinamiento, donde no hay tratamientos de adicciones y no tienen una posibilidad futura una vez que egresan del sistema penitenciario, y no tienen posibilidades laborales porque no se formaron y no se trabajó con las adicciones.
Después se tiene un alto porcentaje en reincidencias, cuando la persona es nuevamente detenida, comete el delito y vuelve a prisión. En la Unidad N°26 hay un convenio con empresas, con centros educativos, particularmente la UTU donde las personas privadas tienen cursos de carpintería, tienen trabajo. Hay brigadas de privados de libertad que realizan acciones en centros educativos. Con esto tiene posibilidades de reducción de penas, en algunos delitos. También las mujeres tienen estas posibilidades. También hay convenios con empresas para que tomen a esas personas que salen de los centros penitenciarios para trabajar. Creo que esa es una de las cuestiones importantes, también un Centro de Adicciones que se está construyendo en Tacuarembó, donde varias instituciones del Estado han puesto su aporte.

-Hay países en donde no se toma al adicto como un delincuente sino como una persona que está con un problema de salud. ¿Podría abordarse esto como un problema de salud pública en lo que refiere al narcotráfico?
Yo lo he manifestado con propiedad porque lo vivimos a diario. Está la víctima del delito que no está muy de acuerdo con lo que nosotros opinamos. Trabajamos directamente contra el delito y trabajamos no solamente en ello, con la víctima y con las causas y consecuencias. La mayor parte de los delitos de hurtos son cometidos por personas con un historial de vulnerabilidad en su núcleo familiar y que también vienen con una problemática asociada al consumo. Todos los objetos de hurtos terminan en una boca.
El perfil del delincuente está asociado en un alto porcentaje con el consumo. Tenemos que considerar que por supuesto que la persona que comete un delito es un delincuente porque tiene una víctima como destinatario, no importa la cantidad ni la calidad del objeto que hurta, para la víctima es un atropello. Pero luego tomamos al delincuente y descubrimos que tiene ese historial de enfermedad y de adicciones, también tenemos que no solamente internarlo en un centro penitenciario sino que también darlo como ahora donde están enfocadas esas políticas de salud pública. Por lo tanto, muchos de esos delincuentes que cometieron el delito tenemos que considerarlo como enfermos.
-Yo he notado a familias estructurales donde los padres están en la delincuencia e incentivaron a los hijos a delinquir, por lo tanto, el hogar se vuelve una boca. ¿Usted ha visto ese fenómeno aquí en Tacuarembó replicado?
Sí, por supuesto. Por eso hablaba en trabajar sobre las causas del delito y con el correr de los años, desde el 2002 se dio como un mojón en lo que tiene que ver con la aparición de la pasta base de cocaína. Ese fue el año en el cual se tomó como estado público y en consideración ese tipo de sustancia que realmente tiene una afectación. En principio eran jóvenes de a 20 a 30 años los consumidores, hoy ya estamos de 13 años. Tiene un efecto mucho más nocivo que todas las otras sustancias, con una afectación directa en la salud.
En núcleo familiar es fundamental, la contención y el tratamiento. Ha habido una degradación en el núcleo familiar, especialmente en esas personas de alta vulnerabilidad, los que tienen problemas económicos, desocupación, y que no tienen esa contención familiar y también la pérdida también de posibilidades educativas. Todo eso es un caldo de cultivo importante para que las drogas se vuelven un negocio familiar, donde los chiquilines en esos núcleos familiares forman parte del narcotráfico.
-Y que son los primeros en caer detenidos, es decir, los dealer chicos, porque esa es la percepción que hay; se agarra primero a los narcos chicos y a los grandes es difícil de llegar.
Lo que pasa es que el narcotráfico tiene una estructura muy compleja , inclusive para la propia investigación en algunas de las etapas de la organización. Las personas que trabajan no conocen siquiera quienes son sus proveedores y menos aún a los proveedores mayores. Acá en el interior y también en capital, tenemos la incursión de bandas criminales brasileñas que tiene una complejidad y nosotros hemos tenido operaciones importantes donde se han imputado a delincuentes brasileños y nuestro delincuentes locales.

-También está el negocio de la usura en donde personas de otras nacionalidades en Tacuarembó son prestamistas. ¿ Han habido episodios de violencia en relación a eso?
No tanto por el lado de la violencia, la violencia es uno de los estadios de las bandas criminales. En realidad habíamos tenido denuncias el año pasado y el anterior también de personas que se veían afectadas por estos extranjeros. La Fiscalía de Segundo Turno en cuanto asumió la Dr. hace un tiempo atrás, tomó ese caso junto a la Dirección de Investigación, donde se dio un gran número de imputaciones de personas, donde tres de ellas con prisión efectiva. Con ellos fuimos un ejemplo a nivel nacional, fue como el desencadenante para que el Ministerio del Interior comenzará a trabajar en estos temas como la usura y otros delitos de maneras extorsivas.
También se imputaron por violencia privada que si no les pagan les va a ocurrir algo grave, eso acá no ocurrió pero es unos de los estadios. En principio, hay una exigencia de pago diario de dinero porque viene precedido del delito de usura. Sabemos que el Banco Central tiene un límite de los intereses, y los ciudadanos no lo respetan, donde hay personas que no pueden acceder a un préstamo. También hay delito de trata de personas, donde estas organizaciones traen a personas desde el exterior, donde hay vulnerabilización de derechos para pagar el pasaportes y el traslado.

policiales
Justicia ordena reabrir la investigación sobre la muerte de Pablo Yamir Méndez en la cárcel de Tacuarembó

En una reciente resolución judicial, se ha dispuesto el reexamen de la investigación relativa al fallecimiento de Pablo Yamir Méndez, conocido como “El Negro Gaucho”, quien murió en octubre de 2024 mientras se encontraba recluido en la Unidad No. 26 de Tacuarembó. La causa, que había sido archivada por la fiscalía de primer turno a finales del año pasado, será retomada por un nuevo fiscal designado por la Fiscalía General de la Nación tras un recurso de revisión presentado por la familia y su asesor legal, el Dr. Cley Espinosa.
Méndez, un artesano y malabarista de 41 años, poseía un estilo de vida bohemio y era una figura ampliamente conocida y apreciada en la comunidad local. Su ingreso al sistema penitenciario se produjo el 25 de septiembre de 2024, tras ser condenado a dos años de prisión efectiva por un delito de suministro de estupefacientes. La detención generó controversia desde su inicio, dado que se trataba de un consumidor habitual de marihuana —sustancia de venta legal en farmacias— y sus antecedentes penales más cercanos databan de hacía casi dos décadas.
Durante su estadía en el centro penitenciario, Méndez permaneció la totalidad del tiempo en una “celda de ingreso” o de tránsito. Según el informe detallado de la Oficina del Comisionado Parlamentario (OCP), estas instalaciones consisten en recintos de dimensiones reducidas, con escasa ventilación y luz solar, y en el caso específico de la celda asignada, sin iluminación artificial funcional. El informe de la OCP califica este régimen de reclusión como “cruel, inhumano o degradante”, subrayando que el aislamiento se prolongó por 20 días en un espacio diseñado para una permanencia máxima de 48 horas.


La versión oficial inicial del incidente apuntaba a un suicidio. Sin embargo, la familia Méndez ha sostenido desde el comienzo sus dudas sobre esta conclusión, apoyándose en el hecho de que Pablo no había manifestado ideas de autoeliminación previamente y en testimonios que indican un deterioro de su estado emocional debido al encierro. Además, se reportó que el día anterior a su deceso, Méndez realizó una llamada telefónica a sus familiares en la que expresó temor por su integridad física, afirmando que si no lograba un traslado, su destino sería fatal.
Ayer en una entrevista en Radio Tacuarembó, Espinosa destacó que el archivo del caso fue prematuro, señalando que existen diligencias pendientes y que la investigación debe considerar figuras como el abuso de autoridad o la omisión del deber de custodia. Por su parte, el Comisionado Parlamentario denunció que se detectaron testimonios de abusos verbales y disciplinarios por parte de funcionarios, así como la irregularidad de haber encargado a otro interno la vigilancia de Méndez. Con la reapertura del expediente, la justicia busca esclarecer si las omisiones administrativas y las condiciones de reclusión influyeron directamente en el desenlace del interno, garantizando así el derecho a la verdad exigido por sus allegados.
Portal del Norte
policiales
Tragedia en Tacuarembó: Fiscalía pide 45 años de reclusión para madre acusada de infanticidio

La justicia de Tacuarembó dio un paso decisivo en uno de los casos más estremecedores de los últimos tiempos. La fiscal de Segundo Turno, Dra. Ángela Bonque, presentó la acusación formal contra una mujer de 22 años, imputándole la muerte de una de sus hijas mellizas de tan solo nueve meses y las graves lesiones provocadas a la otra.
Bajo los cargos de homicidio especialmente agravado y violencia doméstica continuada, el Ministerio Público ha solicitado la pena máxima prevista en el ordenamiento jurídico uruguayo: 30 años de penitenciaría, seguidos de 15 años de medidas de seguridad eliminativas.
El caso estalló el 21 de junio de 2025, cuando la ahora acusada se presentó en el Hospital Regional con sus dos pequeñas hijas, Haitiana y Julieta, en estado de inconsciencia. Pese a los esfuerzos médicos, la pequeña Haitiana falleció a raíz de múltiples fracturas craneales, producto de una violencia física que, según la investigación, no fue un hecho aislado.
Su hermana, Julieta, logró sobrevivir tras una prolongada internación en el CTI pediátrico. La fiscalía sostiene que ambas niñas fueron víctimas de un “trato violento sostenido” prácticamente desde su nacimiento. Incluso, el expediente recoge indicios de negligencia previa al parto, señalando que la mujer decidió no concurrir a la cesárea programada a pesar de cursar un embarazo gemelar de alto riesgo.
La Dra. Bonque fue contundente respecto a la responsabilidad de la imputada. Ante la posibilidad de que la defensa intente alegar una supuesta incapacidad mental, la fiscalía cuenta con tres pericias forenses que confirman que la mujer actuó con plena conciencia de la criminalidad de sus actos.
“La investigación ha reunido indicios, pruebas materiales y testimonios presenciales que acreditan nuestra teoría del caso”, afirmó la magistrada a los medios locales.
Mientras la pequeña sobreviviente permanece bajo la custodia de sus abuelos maternos, el proceso judicial entra ahora en una etapa de plazos técnicos. La defensa dispone de 30 días para responder a la acusación.
Se espera que, tras la audiencia de control de pruebas, el caso desemboque en un juicio oral dentro de unos meses, donde se determinará si se aplica la histórica condena de 45 años solicitada por la Fiscalía.
Portal del Norte
policiales
Hallazgo de restos óseos en Tacuarembó: Investigan si pertenecen a hombre desaparecido hace 15 días

Un cazador local dio aviso a las autoridades tras encontrar una mochila y restos humanos en una zona de monte. El Jefe de Policía local, Roberto Pereira, confirmó que se aguardan las pruebas de ADN para oficializar la identidad.
Un importante operativo policial se desplegó este lunes en una zona boscosa bajo jurisdicción de la Seccional Segunda de la ciudad de Tacuarembó, tras el hallazgo de restos humanos en avanzado estado de descomposición. El hallazgo fortuito fue realizado por un particular —aparentemente un cazador— que se apartó de la vía principal y notó la presencia de pertenencias y restos óseos dispersos.
El Escenario del Hallazgo
Según detalló el Jefe de Policía de Tacuarembó, Roberto Pereira, el cuerpo presentaba signos claros de haber sido afectado por la fauna local. “Se confirmó que eran restos humanos; aparentemente la fauna del lugar, como perros y aves de rapiña, habían realizado una depredación, por lo que los huesos estaban muy desparramados”, explicó el jerarca.
En el sitio, además de los restos, la Policía Científica y el equipo de Investigaciones incautaron una mochila y algunas prendas de vestir, elementos que resultarán clave para la identificación preliminar. La Fiscal de turno, Dra. Bonque, y la médico forense del Instituto Técnico Forense (ITF) se constituyeron en el lugar para supervisar el relevamiento de indicios.
La principal hipótesis
Aunque la identidad oficial depende de los análisis periciales, todas las miradas apuntan a un hombre de entre 40 y 41 años cuya ausencia había sido denunciada hace más de 15 días. Irónicamente, la zona donde aparecieron los restos estaba marcada en la agenda policial para iniciar un rastrillaje masivo precisamente en la jornada de hoy.
“Había indicios de que una de las personas ausentes podría estar en ese lugar. Teníamos previsto empezar un rastrillaje amplio allí”, reveló Pereira.
Para confirmar el parentesco, la Policía Científica trabajará en el cotejo de muestras de ADN con los familiares de las personas desaparecidas. Este proceso busca alcanzar un 99,9% de certeza antes de entregar una confirmación oficial a la familia y a la Justicia.
Desapariciones: Una problemática diaria
El Jefe de Policía aprovechó la instancia para contextualizar la carga de trabajo que suponen las denuncias por ausencia de personas. Según Pereira, se reciben entre dos y tres denuncias diarias, incluyendo adultos que se ausentan voluntariamente y menores que no regresan a los hogares de INAU.
“Es un trabajo arduo que insume muchos recursos humanos y logísticos. Muchas veces, a los pocos días de la denuncia, encontramos a la persona trabajando tranquilamente. Sin embargo, al existir la denuncia, tenemos la obligación de activar todos los protocolos”, afirmó.
El trasfondo del consumo
Consultado sobre si estas desapariciones y muertes están vinculadas al narcotráfico o al consumo de sustancias, Pereira fue tajante al señalar que el consumo problemático de drogas es un factor que atraviesa casi todos los conflictos sociales actuales en el departamento.
“Todos los problemas de la sociedad están atravesados hoy por el consumo de sustancias prohibidas. No es una guerra contra el consumidor, sino contra la distribución. Nuestro trabajo es mitigar los riesgos y reprimir la comercialización de forma permanente”, concluyó.
Portal del Norte
Estado del Tiempohace 4 añosInumet: Continúa la alerta por fuertes vientos para la región Noreste
Opinión y análisishace 4 añosEl rol del periodista desde el pensamiento de Max Weber
Culturahace 4 añosComprendiendo a Kurt Cobain
Culturahace 4 añosPortal del Norte: la cultura como triunfo
Vidashace 4 añosCultura: Entrevista al retratista Leonardo Gularte
Vidashace 4 añosCultura: El arte de Wilkinson Freitas
Culturahace 3 añosEcoturismo en Tacuarembó: El Camping Entre las Sierras un sueño realizado
Culturahace 4 añosCultura: Falleció el músico Juan Velázquez, baterista y fundador de la banda Los Iracundos

















