Cultura
Sociedad Criolla El Fogón de Curtina se quedó con el Gran Premio de la 38ª Patria Gaucha

En una emotiva ceremonia celebrada en el escenario «Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia», la Sociedad Criolla El Fogón de Curtina se consagró como la gran ganadora de la 38ª edición de la Fiesta de la Patria Gaucha. El galardón, otorgado por la Intendencia de Tacuarembó, reconoce la excelencia en la recreación histórica y la preservación del patrimonio gaucho, y está acompañado de un premio de 210 mil pesos.
El evento contó con la presencia de destacadas autoridades, entre ellas el intendente Eber da Rosa, el vicepresidente de la Comisión Organizadora, Ignacio Cuadrado, y la Flor del Pago, Guadalupe Fontoura. También acompañaron el secretario general de la IDT, Juan Antonio Otegui, los diputados Gustavo Guerrero y Maximiliano Campo, y el presidente de la Junta Departamental, Gustavo Formoso.
En esta edición, el jurado valoró especialmente la detallada representación de una estancia del siglo XIX, destacando la importancia del medio rural en la conformación de la identidad nacional. El Fogón de Curtina sorprendió con su puesta en escena, que no solo recreó con precisión la vida de época, sino que también ofreció una experiencia didáctica con referencias a hitos históricos como el desembarco de los Treinta y Tres Orientales.

La sociedad criolla eligió representar la Casa Blanca, uno de los establecimientos rurales más emblemáticos del país, propiedad de Domingo Ordoñana, un inmigrante vasco que llegó a Uruguay en 1843 y se destacó como médico y estanciero. Ubicada en Soriano, cerca de la Playa de la Agraciada, la Casa Blanca fue fundada por el gallego Juan Antonio Porrúa en 1804 y se convirtió en un epicentro de la producción rural y la cultura. Allí, el pintor Juan Manuel Blanes encontró inspiración para su icónica obra «El juramento de los Treinta y Tres Orientales», que inmortalizó uno de los momentos más significativos de la historia del país.
La Fiesta de la Patria Gaucha, en su 38ª edición, continúa siendo un espacio de encuentro y celebración de las tradiciones y costumbres del campo uruguayo, y un reconocimiento a quienes trabajan por mantener vivo el legado de la cultura gaucha.
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Cultura
Tacuarembó revive el mito: el Teatro Escayola se viste de gala para homenajear a Carlos Gardel

El próximo 24 de junio, Uruguay celebrará una vez más el Día de Carlos Gardel, una fecha cargada de simbolismo e identidad cultural para la región rioplatense. En este marco, el histórico Teatro Escayola de Tacuarembó anunció el lanzamiento de una grilla de actividades especiales y gratuitas, diseñadas para abrir las puertas a la comunidad y profundizar en el eterno legado del máximo exponente del tango.
Esta conmemoración responde a lo establecido por la Ley N.º 16.742, una normativa nacional que impulsa la difusión de la obra de Gardel y reconoce su invaluable aporte a la cultura. Fiel a este mandato, el teatro local ha estructurado una propuesta que combina las artes escénicas con la investigación histórica y el turismo cultural.
El plato fuerte de la programación artística será la presentación de “Gardel en Misterio”, una obra breve concebida por la creadora Natalia Machado. La puesta en escena se desarrollará de forma íntima en el foyer del teatro, utilizando el formato de microescena. Según explicaron desde la organización, la pieza busca abordar la figura del “Mago” desde una perspectiva de profunda admiración, explorando aquellos enigmas y mitos que, a casi un siglo de su partida, siguen cautivando a investigadores y fanáticos de todo el mundo. De manera complementaria, el Escayola ofrecerá visitas guiadas especiales. Estos recorridos no solo permitirán a los asistentes admirar la arquitectura del restaurado edificio, sino que funcionarán como un viaje en el tiempo para desentrañar el arraigado vínculo histórico que une a Carlos Gardel con el departamento de Tacuarembó, un lazo clave para la identidad local.
En los últimos años, el Teatro Escayola busca reafirmarse como un difusión del patrimonio tanguero. Entre sus propuestas más recientes destacan las dos ediciones del Festival de Tango Carlos Gardel, un evento que movilizó a más de 80 músicos y bailarines en escena, además de propiciar conversatorios académicos orientados a rescatar la memoria colectiva. Con estas actividades, el Teatro Escayola no solo rinde tributo al mito que cada día “canta mejor”, sino que reafirma el orgullo de Tacuarembó como custodia de una parte fundamental de la historia artística del Río de la Plata. Se espera una alta concurrencia de vecinos y turistas para una jornada donde la nostalgia, la música y la identidad se darán la mano.
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Cultura
Pueblo Chico: Un viaje al corazón del absurdo y la esperanza

Función Despedida: Viernes 19 de Junio| Teatro Escayola| Entradas en Tickantel
Tras el éxito de su temporada 2025, donde agotó cuatro funciones en el Teatro Escayola, regresa Pueblo Chico. La obra escrita y dirigida por Natalia Soboredo, con música original de Federico Cáceres y un elenco 100% tacuaremboense, se presenta este viernes 19 de junio en una única función de despedida.
Un astillero sin agua y un mar invisible
Pueblo Chico es una comedia dramática que fusiona con maestría elementos del teatro del absurdo y el realismo mágico.
La trama nos sumerge en la particular vida de la familia Campomar, un grupo de personajes entrañables y obstinados que habitan un rincón del mundo donde la realidad se moldea al capricho de un sueño ancestral. En el centro de esta peculiar existencia se encuentra Don Jaimecito, cuya fe inquebrantable en la llegada de un mar prometido por su difunto abuelo (quien sigue marcando el rumbo desde su retrato) da sentido a un astillero… que no tiene agua.
La aparente normalidad se rompe con la llegada de Camilo Buenaparte, un forastero enfocado en los negocios y la lógica que, tras quedar varado por un desperfecto en su auto, se ve forzado a convivir con la familia. Esta convivencia obligada difumina lentamente las líneas entre la cordura del mundo exterior y el peculiar e hipnótico encanto de Pueblo Chico.
La obra explora con un humor absurdo e irónico la colisión entre la esperanza innegociable y la cruda realidad. Nos invita a reflexionar sobre el peso de los legados familiares, la lucha por la supervivencia y la extraña belleza del aislamiento. Es un recordatorio de que, a veces, la verdad más profunda no se ve, sino que se siente, y que la persistencia en un sueño, por más descabellado que parezca, puede ser la única forma de habitar el mundo.
Identidad local y trayectoria en escena
La dirección está a cargo de Natalia Soboredo, dramaturga, actriz y docente con una vasta trayectoria, referente clave del teatro local e impulsora de la producción cultural independiente en la región (detrás de iniciativas como Tacua Noise). Formada originalmente en el mítico grupo Arlequín, la directora propone un lenguaje escénico honesto y crudo. El espectáculo cuenta, además, con la participación especial del reconocido William Soboredo y un elenco compuesto íntegramente por talentos de Tacuarembó.
La puesta en escena destaca por una fuerte expresividad física y un diseño sonoro único: la atmósfera emocional está tejida por la música original compuesta y grabada especialmente por Federico Cáceres.
Ficha Técnica y Artística
● Dramaturgia y Dirección: Natalia Soboredo
● Actúan: Mayra Bordagorry, Matías Camacho, Sebastián Coelho, Claudia Pedrozo y Pablo Vera
● Participación Especial: William Soboredo
● Música Original (Compuesta y grabada): Federico Cáceres
● Fotografía: Vanessa Bulmini
Contacto de Prensa:
● Nombre: Natalia Soboredo
● Teléfono / WhatsApp: 099275502
● Email: nataliandreasoboredo@gmail.com
Cultura
La cultura del norte está de fiesta: el Teatro Escayola celebra 135 años de historia, arte e identidad

Hoy, 31 de mayo, no es una fecha cualquiera para el patrimonio del norte uruguayo. Se conmemora un nuevo aniversario de la fundación del Teatro Escayola, un gigante arquitectónico que ha sabido desafiar el paso del tiempo y consolidarse como uno de los centros culturales más emblemáticos del país. Según los datos históricos detallados en la Gacetilla del propio teatro, la historia de este recinto es, por definición, una muestra de audacia decimonónica.
Corría el año 1891 y Tacuarembó ni siquiera era la ciudad que conocemos hoy; era la Villa San Fructuoso, un asentamiento de apenas unos miles de habitantes. En ese contexto de calles de tierra y carretas, el coronel Carlos Escayola —figura clave de la historia local y popularmente reconocido por su vínculo con la historia de Carlos Gardel— impulsó una verdadera quijotada: levantar un teatro de primer nivel.
Lo singular de este edificio es que nació rompiendo todos los moldes de la época. En una comunidad pequeña, antes de que la villa contara siquiera con edificios institucionales clave como la Intendencia o la Catedral, ya se erigía esta joya inspirada en los grandes modelos europeos. El ambicioso proyecto fue diseñado por el ingeniero francés Víctor L’Olivier y construido por la empresa de José Mazuchelli, convirtiéndose rápidamente en el epicentro del encuentro social y cultural para toda la región. Basta mirar los registros de la época para entender el impacto visual y social: el paisaje urbano mutó radicalmente, pasando de ser una villa con terrenos en plena cimentación a principios de 1891, a lucir una deslumbrante fachada donde la sociedad local se agolpaba para las grandes veladas hacia finales del mismo año.
Como toda gran leyenda cultural, el Escayola también conoció las sombras y logró la hazaña de ser testigo y protagonista a lo largo de tres siglos: nació a fines del siglo XIX, atravesó el siglo XX y hoy se proyecta con fuerza en pleno siglo XXI. Tras largas décadas de esplendor, el edificio atravesó duros y prolongados períodos de cierre y deterioro que amenazaron con borrar su legado. Sin embargo, los pueblos que cuidan su memoria no dejan morir sus templos. El 19 de abril de 2024, el Teatro Escayola volvió a abrir sus puertas de par en par. Totalmente restaurado y reconvertido en un teatro público, recuperó su lugar vibrante dentro de la vida cultural de Tacuarembó y de todo el Uruguay.
Celebrar los 135 años de este espacio no es solo conmemorar ladrillos, mármoles y molduras; es celebrar la identidad profunda de una tierra notablemente fértil para el arte. El teatro forma parte de una identidad cultural profundamente ligada al territorio, donde flotan los nombres, relatos y figuras fundamentales de la cultura uruguaya. Por sus historias y alrededores caminan el mito de Carlos Gardel, la poesía de Circe Maia, la literatura de Tomás de Mattos y la música de Eduardo Darnauchans, entre tantos otros creadores vinculados a Tacuarembó. Hoy, el Centro Cultural Escayola —ubicado en la clásica dirección de 25 de Mayo 163— vuelve a consolidarse tal como lo soñaron sus fundadores: como un espacio vivo de encuentro, memoria y creación, recordándonos que el patrimonio no es una foto fija del pasado, sino el corazón latente de nuestra identidad colectiva.
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