Cultura
Tacuarembó consolida su turismo con una temporada que perfila nuevos récords
El Director de Turismo, Marcelo Crespi, destacó la transformación del departamento en un destino de elección permanente. La fuerte inversión en infraestructura y la diversificación de la propuesta en San Gregorio de Polanco e Iporá son los ejes de un crecimiento avalado por datos del Ministerio de Turismo.
La temporada estival de 2026 está confirmando las proyecciones más optimistas para el departamento de Tacuarembó. Tras un año 2025 que marcó hitos históricos en afluencia de visitantes, el actual ciclo de verano no solo mantiene la tendencia, sino que puede superar los récords precedentes. Así lo detalló el Director de Turismo de la Intendencia Departamental, Marcelo Crespi, en una reciente entrevista donde analizó el presente de una industria que se ha vuelto clave para la economía local.
El centro de este fenómeno vuelve a ser San Gregorio de Polanco. La “península dorada”, reconocida como el principal destino de playa de agua dulce del país, ha mantenido un marco de público ininterrumpido desde el inicio de diciembre. Según Crespi, este año parece ser superior a la anterior, apoyada en una agenda de eventos que ha tenido picos de masividad, como el reciente Festival de Música organizado por el Rotary Club, que convocó a multitudes con figuras como Lucas Sugo y el dúo Larbanois & Carreros.
Sin embargo, el éxito de San Gregorio no es producto del azar. El director subrayó la importancia de la nueva Terminal de Ómnibus, una obra estratégica que mejora la logística y ofrece una imagen de modernidad a los recién llegados. A esto se suma la apuesta del sector privado, que ha respondido al crecimiento de la demanda con una mejora sustancial en los servicios de alojamiento y gastronomía, destacándose la apertura de nuevas cafeterías y comercios de gran escala que elevan el estándar de atención al turista.
A pocos kilómetros, el Balneario Iporá también vive una transformación profunda. Bajo una lógica de mantenimiento constante sobre sus 600 hectáreas, el Parque Manuel Oribe ha incorporado nuevas áreas de sombra, recuperó los clásicos toboganes del Lago de la Juventud y sumó infraestructura deportiva, como la nueva cancha de beach tennis. La propuesta se complementa con actividades de senderismo e hidrogimnasia, buscando captar a un público familiar que busca el contacto con la naturaleza sin prescindir del confort.
Uno de los puntos más significativos del balance de Crespi es el cambio cualitativo en el perfil del visitante. Tacuarembó ha dejado de ser un “lugar de paso” en las rutas nacionales para consolidarse como un destino final. Datos del Observatorio Inteligente del Ministerio de Turismo indican un aumento sostenido desde 2024, con una presencia creciente de turistas provenientes de Montevideo y Canelones que llegan atraídos por las campañas en redes sociales y la prensa.
Finalmente, el jerarca recordó que este proceso de consolidación cuenta con el respaldo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que ha permitido una difusión más profesional de los atractivos del “norte profundo”. Para Crespi, el turismo en Tacuarembó se ha convertido en una verdadera “industria sin chimeneas” que hoy demuestra su capacidad de atraer visitantes durante todo el año, ya sea por su oferta estival, su turismo rural o su renovada agenda cultural encabezada por el Teatro Escayola y el Museo Carlos Gardel.
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