Política
Homenaje solemne en la Junta Departamental: Tacuarembó recordó al Dr. José Gómez Lagos
El recinto de sesiones “General José Artigas” de la Junta Departamental de Tacuarembó se convirtió en el escenario de un unánime tributo público a una de las mentes más rigurosas de la intelectualidad local: el Dr. José Eduardo Gómez Lagos.
Con la presencia de su esposa, la Sra. Marli Borba, su hermana Edelma Gómez Lagos, sus hijos Rodrigo y Gastón (adheridos a la distancia), junto a una nutrida concurrencia de autoridades departamentales, nacionales y figuras de la cultura, el cuerpo legislativo dio cumplimiento a la Resolución N° 19/2026, aprobada por la unanimidad de los 29 representantes presentes, para honrar la memoria del investigador fallecido el 3 de noviembre de 2025 a los 70 años.
La sesión estuvo marcada por la lectura de sentidas notas de adhesión enviadas por el intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra —quien se encontraba en Montevideo inaugurando la nueva sede del Congreso Nacional de Intendentes—, el diputado Alfredo de Matos y el secretario general del Partido Colorado a nivel local, Federico Silva. Todos coincidieron en que el homenajeado logró algo poco común en tiempos de polarización: transformarse en parte del patrimonio intelectual de todo el departamento, rompiendo cualquier frontera partidaria.
Al iniciarse la oratoria desde las distintas bancadas, se puso especial énfasis en la “integridad moral” de Gómez Lagos, destacando que todos conocían su legítima y auténtica adhesión al Partido Colorado, colectividad en la que fue candidato a diputado y presidente del Comité Ejecutivo Departamental. Sin embargo, se subrayó que jamás permitió que esa identidad interfiriera con su labor como historiador, sabiendo separar las pasiones partidarias del rigor académico. Durante los discursos se recordó que sus escritos sobre la historia del Club Tacuarembó —institución que presidió en 2021— fueron declarados recientemente de Interés Cultural y Departamental por la propia Junta, rescatando del olvido valiosas crónicas locales.
Posteriormente, los representantes de la comuna ofrecieron una semblanza mucho más íntima y descontracturada, nacida de los años compartidos en la sucursal local del Banco de Previsión Social (BPS), donde Gómez Lagos se desempeñó tras un extenso periplo que comenzó en la capital del país en 1981 y continuó en el Ministerio de Trabajo. Se recordaron las jornadas de oficina que terminaban entre mates, cafés, debates políticos cruzados y el humor característico del doctor, señalando su don particular para arrancar discursos con total seriedad y, de pronto, meter una jocosidad o una anécdota oportuna que le sacaba una sonrisa a todos. Detrás de ese hombre estructurado, había un hermoso personaje. En el estrado se reveló, además, el último y sensible proyecto literario de Gómez Lagos: Campero, un opúsculo póstumo dedicado al perro que acompañó la marcha del bicentenario de Rincón a Sarandí en octubre de 2025, calificándolo como un escrito pequeño en extensión, pero enorme en ternura.
La perspectiva analítica de la sesión profundizó en la vasta producción literaria y de gestión cultural del homenajeado, a quien se definió como un hijo de “una generación marcada por el rigor y la disciplina férrea”. Se repasaron títulos fundamentales de la bibliografía de Gómez Lagos, como “La vuelta a Villa San Fructuoso en 80 años”, una aguda analogía a Julio Verne para explicar la evolución urbana de Tacuarembó, y “Las banderas y los hombres”, un valioso ensayo testimonial que recopila las memorias de la resistencia civil, el exilio y la clandestinidad durante la pasada dictadura en el departamento. Asimismo, se lamentó que la muerte sorprendiera al escritor con dos ambiciosas investigaciones inconclusas: una dedicada a la genealogía y apellidos de las familias rurales de la campaña, y otra sobre los acontecimientos bélicos y revoluciones en el ámbito rural del norte uruguayo. Para cerrar esta mirada, se acudió al filósofo José Ortega y Gasset y su concepto de la distancia necesaria para apreciar el arte sin prejuicios, afirmando que a esa distancia se le llama respeto, el mismo sentimiento que inspira la figura del Dr. Gómez Lagos, creador además de la «Noche de los Homenajes» en el Club Tacuarembó.
Finalmente, las voces del deliberativo coincidieron en definir al homenajeado como “un hombre bueno, de esos que cuando entran a un lugar lo hacen más cálido, y cuando lo dejan, causan un vacío difícil de nombrar”. Se destacó la vocación conciliadora de Gómez Lagos en su rol de abogado y su profunda devoción por los filósofos de la antigüedad clásica como Sófocles, Platón, Aristóteles y Pericles, en quienes no buscaba mera erudición académica, sino respuestas éticas para el día a día y la construcción de una comunidad más justa. La parte central de la sesión cerró citando una de las máximas del propio Pericles a las que Gómez Lagos solía acudir: “Los hombres que sirven a su comunidad no necesitan elogios grabados en piedra, porque han tejido su nombre en ella”.
El encuentro concluyó consolidando una noche donde el sistema político de Tacuarembó dejó de lado las diferencias ideológicas para abrazar el legado de honestidad intelectual, cultura y calidez humana de un ciudadano inolvidable.
Portal del Norte