Cultura
El Museo del Indio de Tacuarembó se reinventa: nueva propuesta museográfica para conectar con los jóvenes sin perder la memoria popular
Con la premisa de tender un puente entre la rigurosidad histórica y los afectos de la comunidad, el Museo del Indio “Don Washington Escobar” presentó oficialmente su nuevo modelo conceptual. El evento, desarrollado este 1º de octubre en su sede céntrica de la calle General Artigas 256, marcó el inicio de una etapa orientada a renovar el relato del museo para acercar su patrimonio a las nuevas generaciones.
La presentación contó con la participación del intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra, el director general de Educación y Cultura, Ignacio Borad, y el doctor en Historia Eduardo Palermo, quienes reflexionaron sobre la trayectoria del recinto y los criterios pedagógicos e identitarios que guiarán esta reestructuración.
Uno de los ejes centrales de la renovación es lograr que la ciudadanía se apropie del espacio patrimonial. Durante el acto, Ignacio Borad subrayó la contribución del fundador, Washington Escobar, así como de figuras clave en la preservación del acervo, entre las que destacan Omar Ernesto Michoelsson, el arquitecto Enrique Fraga y diversos coleccionistas locales.
El hito más comentado de la jornada fue el anuncio del retorno de la emblemática escultura del indio. La pieza había sido retirada años atrás por no responder a un rigor etnográfico específico, al combinar elementos estéticos de distintas etnias americanas que no representaban fielmente a un pueblo indígena originario de la región.
Sin embargo, las autoridades decidieron reincorporarla atendiendo a la fuerte demanda del público. Según explicó Borad, el valor simbólico y afectivo que la figura adquirió en la memoria de generaciones de vecinos —quienes la recuerdan desde sus visitas en la infancia— primó como un elemento identitario legítimo. El director enfatizó que la museología contemporánea debe dialogar de manera equilibrada entre la precisión académica del conocimiento especializado y los lazos emocionales que la comunidad teje con sus objetos.
El intendente Wilson Ezquerra aportó una mirada íntima y emotiva durante su intervención. Vecino de Escobar durante su infancia a escasa media cuadra de distancia, recordó el esmero y la devoción con la que el fundador conservaba cada pieza de su colección.
Ezquerra evocó además un pasaje personal: a los 15 años formó parte del grupo de jóvenes que colaboró activamente en el traslado, la limpieza y el montaje de la colección cuando el museo se instaló en su sede actual. Durante su discurso, reconoció el aporte arquitectónico de Enrique Fraga en la concepción del espacio y expresó un especial agradecimiento a la familia Escobar por sostener dicho legado.
Por su parte, el historiador Eduardo Palermo enmarcó la relevancia de la colección dentro de la cultura rural del norte uruguayo. Destacó el pionero interés de Escobar por la herencia indígena, en particular por la estirpe charrúa y su posterior fusión con la figura del gaucho, así como sus contactos e intercambios con académicos de todo el continente.
Palermo confirmó que el acervo del museo se encuentra totalmente inventariado e intacto. Asimismo, resaltó que la reciente donación del archivo documental por parte de los familiares de Escobar ha permitido iniciar investigaciones inéditas sobre la vida y labor del coleccionista.
En el marco de este renovado plan, las autoridades anunciaron la creación de una sala memorial dedicada de forma permanente a la trayectoria de Washington Escobar, Omar Ernesto Michoelsson y el arquitecto Enrique Fraga. A su vez, confirmaron que durante el próximo Fin de Semana del Patrimonio se estrenará un cortometraje documental sobre el fundador, consolidando un espacio vivo donde el pasado indígena y la historia local conversen activamente con las nuevas generaciones.
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